“Reto” de Julio Florez Roa

Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante ti me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;

¡te equivocas, te equivocas!,
fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas,
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía;
tu me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.

Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!

El despertar

Cuando despertó supo de inmediato que era un día distinto, no sabía muy bien porqué, pero iba a ser desde ese momento un dia y una vida distinta.

Se levantó de la cama como todos los días, se desperezó moviendo los dedos de los pies como quien mueve una marioneta sin control, quizás lo hacía para saber que tenía el control de sus dedos… todavía.

Fue hacia la ducha y no sintio el afan de otros dias, cuando sabia que tenia que verse en el espejo y saber si era el dia de afeitarse, de cortarse los pelos de la nariz y mil y otras cosas mas para parecer un habitante más.

Se dio cuenta que no necesitaba afeitarse, pero pasó su mano por la cara y sintió cada pliegue y cada tesitura de la piel, vio sus ojos y observó claridad, una claridad diferente y no tenía relación con la luz que empezaba a filtrarse por la claraboya de la ducha a las 5 de la mañana.

Suavemente fue hacia la ducha y abrió la llave.  Esta vez no sonó el chirrido de la llave de todos los dias, o quizas si sonó pero ya no lo escuchaba. Solo escuchaba la música del agua al caer sobre el piso y luego sobre el pie, y luego sobre su pierna, y luego sobre el otro pie y la pierna, así fue mojando sus brazos también.  El agua por fin tocó su cabeza y resbalando sobre su cara, sintió el sonido del roce del agua sobre la piel, un sonido parecido al del silencio.

Entró con todo su cuerpo al agua y se dio cuenta que el dia ya no era igual a los anteriores, aunque ya sabia que habia un cafe caliente esperándolo al final de las escaleras y que ya estaba lista una maleta con cosas del mundo de siempre, pero ya sabía que no era un mundo igual y su vida tampoco sería igual.

Paciencia

PACIENCIA

El amor es paciente Y todo lo demás es impaciente. La pasión es
impaciente, el amor es paciente. Y en cuanto entendéis que ser paciente
es ser amoroso y que ser paciente es estar en oración, entonces todo se
comprende. Hay que aprender a esperar.

Hay cosas que no se pueden hacer; solo suceden. Hay cosas que se pueden
hacer, pero esas son cosas que pertenecen al mundo. Las cosas que no se
pueden hacer pertenecen a Dios o al otro mundo, o como os guste
llamarlo. Pero las que no se pueden hacer… solo esas son las
ver­daderas. Siempre os suceden; os convertís en un polo receptor… y
ese es el significado de la rendición.

Convertíos en un polo receptor… sed pacientes y esperad. Esperad con
profundo amor, plegaria y gratitud por aquello que ya ha sucedido, y
paciencia para lo que va a suceder. Por lo general, la mente humana hace
justo lo opuesto. Siempre gruñe en pos de aquello que no ha suce­dido, y
siempre se muestra demasiado impaciente para que acontezca. Siempre se
queja, nunca está agradecida. Siempre está deseando y jamás creando la
capacidad de recibir. Un deseo es inútil si no tenéis la capa­cidad de
recibirlo.

OSHO