Mi soliloquio

Que intento ser feliz
evaluando mudarme a mi tejado
para desobedecer, por ver al sol salir,
por ver las estrellas el cielo salpicar
para sacar mi cabeza fuera para respirar,
para gritar

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La verdad por favor… incierta peticion

Hace poco leia un articulo que decia asi:

Los expertos dicen que la gran banca española no presenta signos de debilidad. De ahí que el Banco Santander aparezca en todas las quinielas para hacerse con activos de los bancos contaminados. En cuanto a otros segmentos financieros, si la morosidad empieza a obligar a fuerte dotaciones, es muy posible que empiecen a producirse situaciones de concentración y de fusión.

* ¿Son rigurosos los controles?
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Sembrando cuando no hay agua

Hace poco hice a un ejecutivo comercial de una reconocida empresa industrial, la pregunta de rigor de estos dias…

¿Como van las cosas…?

Me responde… estresado. mal. Ahora el peso de la compañia recae en todos los de comercial. Estamos trabajando mucho. Estamos sembrando. Dentro de poco me voy para centroamerica… etc. etc.

Es posible que a todos nos ocurra, pero siempre la abuela y la mama nos lo dijo. Aprovechen las epocas de las vacas gordas para sembrar, para analizar, para mejorar, para avanzar, etc.

La mama nos decia: No se duerman en los laureles… etc. etc.

Que sabiduria!!! y lo mas gracioso de todo es que se encuentra en la tradicion oral de las abuelas. Pero nunca hacemos caso, simplemente porque esta informacion no proviene de un guru al que le hayamos pagado miles de dolares.

Hoy pienso… Queremos sembrar cuando ya el agua se seco! Las semillas estan agotadas, la tierra esta sin arar y tenemos nuestra panza sin saciar.

Oigamos a las abuelas y a las mamas!

Consultemosle sobre lo que pasa hoy y quizas encontremos las respuestas mas acertadas para continuar en este mundo.

“Reto” de Julio Florez Roa

Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante ti me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;

¡te equivocas, te equivocas!,
fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas,
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía;
tu me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.

Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!

El despertar

Cuando despertó supo de inmediato que era un día distinto, no sabía muy bien porqué, pero iba a ser desde ese momento un dia y una vida distinta.

Se levantó de la cama como todos los días, se desperezó moviendo los dedos de los pies como quien mueve una marioneta sin control, quizás lo hacía para saber que tenía el control de sus dedos… todavía.

Fue hacia la ducha y no sintio el afan de otros dias, cuando sabia que tenia que verse en el espejo y saber si era el dia de afeitarse, de cortarse los pelos de la nariz y mil y otras cosas mas para parecer un habitante más.

Se dio cuenta que no necesitaba afeitarse, pero pasó su mano por la cara y sintió cada pliegue y cada tesitura de la piel, vio sus ojos y observó claridad, una claridad diferente y no tenía relación con la luz que empezaba a filtrarse por la claraboya de la ducha a las 5 de la mañana.

Suavemente fue hacia la ducha y abrió la llave.  Esta vez no sonó el chirrido de la llave de todos los dias, o quizas si sonó pero ya no lo escuchaba. Solo escuchaba la música del agua al caer sobre el piso y luego sobre el pie, y luego sobre su pierna, y luego sobre el otro pie y la pierna, así fue mojando sus brazos también.  El agua por fin tocó su cabeza y resbalando sobre su cara, sintió el sonido del roce del agua sobre la piel, un sonido parecido al del silencio.

Entró con todo su cuerpo al agua y se dio cuenta que el dia ya no era igual a los anteriores, aunque ya sabia que habia un cafe caliente esperándolo al final de las escaleras y que ya estaba lista una maleta con cosas del mundo de siempre, pero ya sabía que no era un mundo igual y su vida tampoco sería igual.